La gran contradicción de la Educación Social en Castilla y León
En septiembre de 1989 viajé a Madrid para asistir al estreno de la adaptación teatral de «La guerra de nuestros antepasados». La novela de Miguel Delibes subía por primera vez al escenario del Teatro Bellas Artes en una adaptación del propio Delibes junto a Ramón García. Antonio Giménez Rico dirigía la obra y dos actores extraordinarios, José Sacristán, en el papel de Pacífico Pérez, y Juan José Otegui, como el doctor Burgueño, daban vida a una historia que, sin yo sospecharlo entonces, me acompañaría durante muchos años. Aquel viaje ha permanecido en mi memoria desde entonces. Siempre tuve la sensación de que aquella representación encerraba una reflexión que iba mucho más allá de la guerra, pero han tenido que pasar casi cuatro décadas para comprender por qué necesitaba volver a ella. La realidad que atraviesa hoy la Educación Social en Castilla y León me ha empujado, casi de forma inevitable, a reencontrarme con Pacífico Pérez y con la vigencia de una obra que sigue interpel...