jueves, 13 de diciembre de 2012

No habrá revolución



Hace pocos días quede a tomar café con Revolución. Apenas pude saludarla, cuando me asaltó diciendo: si ojeas los libros de historia, te darás cuenta que las hambrunas y las crisis han tenido siempre una intima relación. ¿Sabes qué el mayor desencadenante de las revoluciones ha sido la falta de alimento de la población?.

Escuchando atentamente sus palabras, seguía diciendo: en una revolución se producen cambios políticos y sociales de forma rápida, con la participación de amplios sectores de la población, recuerda, la Revolución francesa, la mejicana o la rusa. Además ayudo a promover cambios y transformaciones radicales y, añadió: creo que en estos momentos, soy la única que puede cambiar la situación.

La conté, que en los últimos meses habíamos oído mucho hablar de los comedores sociales y de los bancos de alimentos. Muchas personas los utilizan diariamente. Se ven filas de gente esperando a las puertas para comer o recoger la dádiva de la semana. La expresé mi preocupación, ya que la estética empezaba a parecerse mucho a tiempos pasados y olvidados. Todo esto empezaba a oler a caridad y beneficencia, algo que habíamos superado.

De repente, Revolución se levantó de la silla y gritó: ¡¡¡Mojigato!!!, pero no te das cuenta que eso está ayudando, en gran medida, a contener que muchas personas no pasen hambre y estén alimentadas, y por lo tanto, se apacigüen las ganas de revolverse hacia el poder establecido.

Continuó diciendo que: existen motivos, más que suficientes, para que se desencadene una revuelta ciudadana. El estallido social está latente. En un año, este gobierno ha traspasado varias líneas rojas, defendiendo, que todos esos esfuerzos tienen como objetivo principal reducir el déficit, y esto es otra mentira más. Los que gobiernan, me llaman violenta. Acaso no es violencia institucional todo lo que están haciendo, apuntilló: motivos para la revolución, hay y muchos. Pero mientras tengamos alimentos que llevarnos a la boca no pasará nada. Ya se encargan los amos del mundo, junto a los malditos que administran el Estado, de tener esto perfectamente controlado.

¿Sabes?, creo que hay un pacto. Un acuerdo para que algunas grandes cadenas alimentarias cedan productos a los bancos de alimentos y a los comedores sociales. De este modo lavan sus asquerosas conciencias, para que nadie pase hambre y por lo tanto inmovilizar a la ciudadanía.

Terminó diciendo: ¡Javier no habrá Revolución!. Os seguirán recortando derechos, cerrando empresas, continuarán despidiendo a trabajadores y reduciendo los salarios,… pero, no te preocupes, ahí estarán los comedores sociales y los bancos de alimentos para sujetar el estallido social.

Nos dimos un abrazo de despedida, y la dije: deberíamos hablar más, ella se despidió diciendo: no habrá revolución, te lo digo yo. 

Emitido el día 13 de diciembre de 2012, en el programa "Hoy por hoy",
en @SERpalencia