jueves, 31 de enero de 2013

Tramposos



Hace unas semanas decía Manuel Vicent en ‘El País’: “Aunque el hedor sea ya insoportable, hay que celebrar que toda la basura de la política salga a la superficie”.

Cada día nos despertamos con un nuevo caso de corrupción y con la sensación de estar acostumbrándonos a ese olorcillo que circula en el ambiente. Sobres, comisiones, tratos de favor, amiguetes, prevaricación, cohecho,… son términos que han ido contaminado el aire que respiramos.

Parece que va a ser verdad cuando Maquiavelo hablaba de que la naturaleza humana es egoísta y ambiciosa. Y no le falta razón, cuando constatamos que en casi todos los grupos humanos existen tramposos y sinvergüenzas.

¿Qué es lo que ha ocurrido en los últimos años para haber llegado a esta situación?. Los partidos políticos se han ido conformando por personas, que ‘sin oficio, ni beneficio’, han ido subiendo escalones, como si de una carrera de fondo se tratase, esperando, con mucha paciencia, dar el salto definitivo a una concejalía, a una dirección general, a una secretaría de estado, a un ministerio,…

Esta ‘casta’ ha existido siempre. Han desarrollado su labor en el partido, como un trabajo profesional. Convirtiéndolo en su forma y sustento de vida. Y este, es el grave problema que tenemos que soportar y al que nos enfrentamos.

Una banda de individuos que sin trabajo antes conocido y sin saber lo que realmente pasa en la calle, se han convertido en los que toman las decisiones y definen las políticas de un país, mientras se pasean en coche oficial y comen un menú del día por 3,55 euros.

A la par que se vertebraba el estado de las autonomías: construcción de grandes infraestructuras: autovías, alta velocidad, palacios de congresos, gestión de servicios públicos,… se iba configurando un lado oscuro formado por amiguetes, que a través de comisiones, sobres,… dieron forma a un estado podrido que está empezando a reventar.

Y ahora, todo esto nos da un puñetazo en el estómago. En una situación equiparable a un ‘estado de excepción’, con seis millones de parados, con unos índices de pobreza que cada día que pasa van en aumento, con un estado de bienestar desmantelado y con una deuda impagable a la que tenemos que hacer frente la clase trabajadora, mientras nos recortan constantemente de nuestros derechos. Repugnante.

En fin, esperemos, como decía Vicent, que toda la basura política salga la superficie, se depuren responsabilidad y el Ministerio Fiscal tome las riendas y desempeñe su papel con transparencia y lealtad al sistema democrático, con el fin de evitar que no ‘se lie una parda’.

Emitido el día 31 de enero de 2013, en el programa "Hoy por hoy",
en @SERpalencia