sábado, 3 de agosto de 2013

Ensalada de verano


El verano adormece el espíritu y el alma, es como si todo se volviese muy lento. Narcotizados por los días más largos, por el sol, por el cloro de la piscina y por las cañas que tomamos en las terrazas. Vemos los días pasar esperando, con cierta resignación, volver a la rutina del otoño. Casi todo se congela y tratamos de buscar las sombras para cobijarnos del bochorno que paraliza la vida en las calles.

Buscando la sombra llega a mis manos un periódico. En la portada puedo leer el siguiente titular “El FMI plantea bajar un 10% los sueldos para crear empleo”. De repente, todas las vísceras de mi cuerpo se revuelven y trato buscar una explicación, una justificación que no encuentro desde hace meses. Solo me sale la rima fácil: “Lagarde vete a cagar” (fin de la cita).

Sinceramente, da que pensar que todos estos mensajes-bomba se lancen en verano (todo está estudiado). Un verano que nuestros gobernantes se vanaglorian de los buenos datos de la EPA. Ellos hacen caso omiso al efecto de la estacionalidad y se aferran a lo cuantitativo porque no pueden agarrarse a otra cosa, ¿qué nos contarán a partir de octubre?. Sonríen y nos quieren hacer que creer que estamos en la 'buena senda’. No se engañen, esa senda es un túnel cada vez más oscuro, más impredecible (para los optimistas, que no es mi caso, pensarán que estar en el túnel es una oportunidad. Déjenlos vivir en esa fantasía. Cada uno se consuela con lo que quiere).

Esta ensalada de verano tiene otros ingredientes que se nos atragantan; la ley de reforma la administración local, la ley de colegios y servicios profesionales, el nuevo sistema de becas, el caso Bárcenas,… en fin, una sarta de despropósitos que hacen que esta ensalada no se la coma nadie.

No es mi intención amargarles el verano recordándoles toda esta realidad, ni mucho menos. Solo quiero invitarles a que hagan una reflexión en profundidad de todo lo que sucede a nuestro alrededor y como nos afecta a los ciudadanos.

A estas alturas soy incapaz de comprender como el presidente del gobierno no ha dimitido por su presunta implicación en las tramas de corrupción. Él, que nos hablaba de que había que dar confianza a los mercados, que iba a reducir el desempleo, que no iba a meter mano a la sanidad, a la educación, al sistema de protección social,... Solo ha contando mentiras, falsedades, quimeras,… Y sino díganme una sola cosa, sólo una que haya hecho para crear confianza en la ciudadanía y sacar al país de la ruina.