jueves, 5 de septiembre de 2013

Jurando en arameo


Los judíos españoles fueron obligados por los Reyes Católicos a convertirse al cristianismo si no querían ser expulsados. Muchos hicieron falsas conversiones con el fin de quedarse en el país y, cuando juraban, renegaban al mismo tiempo del juramento en su lengua hebrea. De ahí la expresión: “jurar en arameo”. El arameo se toma como símbolo de una lengua incomprensible y lejana, tan incomprensible como las palabras de quien suelta un improperio tras otro a causa de su enfado.

Queridos oyentes después del verano volvemos a la carga, y digo volvemos a la carga porque el nivel de irritación que almaceno es de tal envergadura que tendré que canalizar con moderación, todo el cabreo acumulado durante la época estival. Hoy tengo ganas de jurar en arameo. Hoy, las palabras se convierten en compresibles y necesarias, e incluso terapéuticas.

Comenzamos el verano conociendo las cifras del desempleo y como siempre en esta época del año, el paro desciende debido a la demanda de puestos de trabajo temporales en los sectores del turismo y la hostelería. Ante esto, todo el PP sonreía y concluía: Vamos por la buena senda. Olvidando, premeditadamente, la estacionalidad del dato y siguiendo su estrategia de tratarnos como imbéciles. ¿Qué nos dirán en octubre?.

Mirando la luna de agosto nos quedamos con cara de tontos al conocer que el Estado daba por perdidas la gran mayoría de las ayudas a la banca. El fondo de rescate admitía que había perdido 36.000 millones de los 52.000 inyectados en las cajas nacionalizadas. Y digo yo, 36.000 millones de euros habían desaparecido así como así, y nadie está en la cárcel. Intolerable se mire por donde se mire. A todo esto, ¿dónde mira la policía y jueces cuando pasan estas cosas?.

Después llegaría el sainete de Rajoy en el Congreso sobre el caso Bárcenas. El presidente se rió de todos. Siguió mintiendo en sede parlamentaria y limitó su discurso a la máxima ‘todo es mentira, salvo alguna cosa’ (fin de la cita).

Se nos atraganto el bocata que comíamos en la piscina cuando Lagarde y Rehn, dos iluminados y miserables que habitan en la estratosfera de Europa se ponían de acuerdo y berreaban a los cuatro vientos la necesidad de reducir un 10% los salarios para salir de la estafa, llamada crisis. Y aprovechando que el Carrión pasa por Palencia, aparecería en escena el bufón Rosell pidiendo al gobierno la conversión de los contratos a tiempo completo en parciales.

Con el narcotizante sopor que provoca la solana palentina, aparecería la movida y cortina de humo, siempre recurrente, de Gibraltar. Y con ello la exaltación de ‘lo patrio’ a través de la publicación en las redes sociales de fotografías de ‘monos’ posando con una bandera que nos da náuseas.

Más tarde llegaría el desfile de Cospedal, Arenas y Cascos ante el juez Ruz. Ninguno recordaba nada de las maniobras de su extesorero. Está claro que los sobres llenos de dinero sucio tapan bocas y borran datos de las memorias. Pero ya no dan abasto y el fango rebosa desde hace tiempo por las ventanas de Génova,13.

Y previo a los sanantolines, llegaría la traca final. El remate a todos estos despropósitos y desmanes: el borrado de la información existente en los discos duros de los ordenadores de Bárcenas. Un dato fundamental que pone en entredicho la instrucción del juez Ruz. Según la vicepresidenta del gobierno fue una decisión empresarial, y eso en mi pueblo se llama delito por destrucción de pruebas.

Ya ven, parece que aún no tenemos suficiente y necesitamos un par de años más para ver como unos gobernantes corruptos y sin escrúpulos, empobrecen y destruyen un país a toda velocidad. Unos individuos de esta calaña no merecen nuestro respecto.

Emitido el día 12 de septiembre de 2013, en el programa
"Hoy por hoy", en @SERpalencia