viernes, 13 de septiembre de 2013

Palencia-Liverpool


El tiempo pasaba a toda velocidad y se hacía tarde. La ciudad no le ofrecía oportunidades para quedarse. Más bien todo lo contrario, le brindaba las condiciones para saltar a otro lugar. Él vivía constantemente con la máscara de oxigeno puesta y eso no era calidad de vida. Había que plantearse salir de allí, pero antes de nada era necesario planificar: ¿qué hacer?, ¿dónde ir?, ¿para qué?,…

Antes del verano realizó una visita de prospección. Quería asegurarse bien antes de dar el paso definitivo. Quería saber sí el destino elegido ofrecía algo más que la ciudad dónde, poco a poco, se iban apagando sus sueños.

La visita de estudio fue corta, pero intensa. Le ayudó a conocer, muy por encima, qué podría encontrarse, a qué se enfrentaría,.. Sus horas en la isla, alimentaron sus ganas de volver y probar. De intentarlo, sin ningún miedo al fracaso.

Pasó el verano perfeccionando el idioma y trabajando para conseguir un poco de dinero que le ayudase a emprender su aventura. Una aventura vital, porque era el momento, y además, porque no quería arrepentirse de no haberlo intentando.

En aquel Peugeot cargo su bicicleta, su ordenador, su amada batería, sus zapatillas, algo de ropa de invierno y muchas ganas por descubrir una nueva cultura, un nuevo idioma, unas nuevas amistades, un trabajo,… El negro Peugeout, también iba repleto de ilusiones y mucho entusiasmo. Este cambio de aires, también le ayudaría a encontrarse consigo mismo. A evaluar sus capacidades, sus debilidades, sus fortalezas, sus limitaciones,… Estaba dispuesto a todo y eso era lo más importante.

…después de veinte horas en un barco, llegará a Plymouth, la primera escala de un viaje que comenzará en un pueblecito de Gales…

(…ya lo sabes, te quiero mucho…)