jueves, 17 de octubre de 2013

Ni aquí ni en ningún sitio


El insaciable sistema capitalista en el que estamos imbuidos pide más madera. Nuestro ritmo de consumo es tan acelerado que ya en 2005 la producción de petróleo comenzó a decrecer y por lo tanto, ha comenzando la carrera desesperada por buscar otras energías que ayuden a mantener este sistema insostenible. Una carrera para seguir cargándonos el planeta que habitamos.

Uno de los principales problemas con los que nos encontramos, es que estamos ante un modelo de desarrollo que se basa en el crecimiento. De hecho la Agencia Internacional de la Energía (AIE) confirma que para que exista un crecimiento de la economía debe haber un crecimiento del consumo de energía.

Buscar salidas a la encrucijada del crecimiento y apostar por un modelo económico que se aleje del crecer por crecer no es tarea fácil y menos romper con esos hábitos de consumo que corren por nuestras venas. Afortunadamente, una parte de la ciudadanía es cada vez más consciente de que el planeta que habitamos cuenta con unos recursos finitos y todas las acciones que contribuyan a la protección del medio ambiente son pocas, para garantizar un futuro digno a las siguientes generaciones.

La búsqueda por localizar un recurso natural alternativo al petróleo y hacer caja, por parte de las grandes empresas extractoras, ha puesto en el punto de mira al gas natural, al carbón y al uranio. Tres materias primas que todavía no han alcanzado su máximo y cuya extracción se nos ‘vende’ a la ciudadanía, como la salvación y la solución milagrosa a todos los desastres generados por el capitalismo.

Esto ha hecho que en los últimos dos años hayamos oído hablar mucho del fracking o lo que es lo mismo, de la fractura hidráulica.

El fracking es una técnica para perforar el suelo a través de un pozo y así poder extraer gas. Consiste en introducir grandes cantidades de agua y productos tóxicos a más de 2.500 metros bajo tierra. La presión rompe la roca y de esta manera se puede extraer el gas almacenado.

Según Ecologistas en Acción, la técnica del fracking conlleva una serie de riesgos asociados en el territorio en el que se practica, como son; la contaminación de las aguas subterráneas, la emisión de gases de efecto invernadero, la actividad sísmica, la contaminación acústica y el impacto paisajístico, sin olvidar, las gravísimas repercusiones en las personas que han ingerido agua en las zonas donde se han realizado perforaciones.

Afortunadamente, la oposición a este tipo de prácticas es cada vez mayor. Pero recordemos que el PP, CIU y UPyD votaron en el Congreso, el pasado febrero, en contra de una moción de Izquierda Plural para prohibir esta polémica práctica en nuestro país. Como pueden comprobar, una declaración más de que algunas agrupaciones políticas, con representación parlamentaria, tienen muy claro para quién vendimian.

Para finalizar les diré que pasado mañana se celebra el 2º Día Internacional contra el Fracking. Para ello, en nuestra ciudad se han programado una serie de actos que ayudarán a difundir las consecuencias negativas que conlleva la fractura hidráulica. Mañana viernes, a las 19.00 h. se proyectará en la Biblioteca Pública ‘La sombra del Fracking’ y el sábado habrá una bicicletada-manifestación, a las 12.00 h. en la Plaza de León y a las 14.00 h. una comida popular en el ‘Monumento a la Mujer’.

Emitido el día 17 de octubre de 2013, en el programa
"Hoy por hoy", en @SERpalencia