jueves, 26 de diciembre de 2013

Derecho a decidir


El comentario de hoy es una denuncia a la conculcación y pisoteo de los derechos de la mujer, a la falta de libertad y al secuestro del derecho a decidir. Me da asco y rabia lo sucedido la semana pasada. Asco por la insoportable carga ideológica y rabia por volver atrás una vez más. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar todo esto?.

Hace casi treinta años, un 25 de abril de 1985, miles de mujeres se manifestaban en diferentes ciudades del país reclamando el derecho al aborto libre y gratuito. La semana pasada el ala rancia e intolerante del PP liderada por Gallardón, la Conferencia Episcopal y los movimientos de la derecha más reaccionaria han provocado que hoy sea 1985. Hoy, el aborto deja de ser un derecho de las mujeres.

La interrupción voluntaria y fáctica de la Conferencia Episcopal en la toma de decisiones del gobierno es una auténtica vergüenza. Pensábamos que casi habíamos superado esta etapa, pero las íntimas relaciones que mantienen, sin preservativo, el Estado y la Iglesia favorecen que Rouco Varela también se siente los viernes en el Consejo de Ministros. Haciendo caso omiso al artículo 16.3 de la constitución.

El PP ya no se conforma con detonar el Estado de Bienestar y demoler todo lo público. El PP ya legisla sobre lo que puedes y no puedes hacer. Sobre lo que es bueno y lo que es malo. Irrumpe en el ámbito privado como si fuera de su exclusiva competencia. Tu libertad, tu dignidad, tu derecho a decidir,… lo controlan estos inmorales. Ellos los mangantes de la privatización de lo público, tienen la caradura de regular e invadir nuestra esfera privada, lo íntimo,…, ¡qué paradojas!.

El Consejo de Ministros del pasado viernes aprobó la reforma de la ley de aborto liderada por Gallardón, ese ‘lobo con piel de cordero’. Un sujeto, por no llamarle otra cosa, que se ha convertido en la asquerosa representación del patriarcado gubernamental de este país.

Que la política en un estado democrático se instrumentalice ideológicamente para legislar la moral es una aberración. Es un insulto a las sociedades del siglo XXI. Es una injerencia intolerable y una vulneración de los derechos y libertades fundamentales de las mujeres.
Esta reforma no pretende resolver ningún problema social, ni responde a una demanda mayoritaria de la sociedad española. Este despropósito ha sido pactado para conseguir los vítores y aplausos de los grupos más ultraconservadores. En ningún momento ha contado con la opinión y experiencia de las organizaciones sociales y de mujeres. Esta reforma lleva consigo una pérdida de derechos en salud sexual y reproductiva que expone a un mayor riesgo la salud y la propia vida de las mujeres.

Recordemos que los derechos humanos se cimentan en el respeto a la dignidad de la persona, a la que se le reconoce la capacidad para obrar en conciencia, siendo estos valores universales independientemente de cualquier creencia o práctica religiosa.

Para acabar les diré que la Plataforma ‘Decidir Nos Hace Libres’ y la Fundación Mujeres han elaborado un decálogo con las razones por las que se debe mantener la ley actual: “Una, porque funciona. Dos, porque respeta a las mujeres. Tres, porque es conforme a la Constitución. Cuatro, porque respeta mejor la vida en formación. Cinco, porque es la mayoritaria en Europa. Seis, porque no distingue entre pobres y ricas. Siete, porque la población está conforme. Ocho, porque hace la práctica del aborto más segura y equitativa. Nueve, porque es una ley eminentemente preventiva y diez, porque, derogarla supone un retroceso social de décadas”.

Emitido el día 26 de diciembre, en el programa
"Hoy por hoy", en @SERpalencia