jueves, 23 de enero de 2014

Roedores


La semana pasada en un foro organizado por un periódico de tirada regional, el profesor Díaz-Giménez decía: «En España se vive demasiado bien estando parado». No les voy a engañar, leer aquel titular me provocó un terrible dolor de estómago. Volví a repasar la noticia un par de veces, porque no creía lo que estaba leyendo.

Algunos estamos muy cansados de soportar los continuos ataques, insultos y humillaciones procedentes de las élites académicas, económicas y políticas de este país. Que un ser vivo, de estas características, manifieste públicamente este improperio no tiene calificativos. Bueno, si los tiene, pero no los diré aquí.

Es lamentable que algunos despachos de ciertas universidades. Lugares donde se construye el conocimiento no tengan ventanas mirando a la calle. Si no, no se explica que Díaz-Giménez haya tenido la desvergüenza de mofarse de los seis millones de parados que hay en nuestro país.

No sé Uds., pero no conozco absolutamente a nadie que viva ‘demasiado bien estando parado’ y cada vez conozco a más personas que atraviesan esta dramática situación. Mi labor profesional como educador social me hace estar en contacto directo y permanente con personas desempleadas; con padres de familia que nunca estuvieron desempleados y ahora, después de muchos años trabajando, tienen que reciclarse y cambiar de sector profesional para poder llevar un sueldo miserable a casa. Mujeres que la situación familiar las obliga a tener que buscar con urgencia un trabajo digno. Jóvenes recién titulados que no saben hacia dónde deben dirigir la brújula. Jamás escuché a ninguno de ellos decir que viven bien sin trabajar.

Desde noviembre de 2011, el PP y sus adláteres han puesto en marcha una estrategia escalofriante. Una artimaña burda y sucia que trata de criminalizar permanentemente a las personas paradas. Descalificándolas y llamándolas holgazanas y vagas.

Les voy a pedir que no se dejen engañar. Culpabilizar al parado por ser parado forma parte del ideario de los neoliberales que nos gobiernan. Este tipo de mensajes configuran un perverso marco ideológico según el cual, cada uno ha de espabilarse y si alguien está parado o fracasa, es por su culpa. ¡Algo habrá hecho mal! Con ello, tratan de construir falsos imaginarios, como aquel que decía: ‘hemos vivido por encima de nuestras posibilidades’.

Tengan cuidado, porque este tipo de mensajes envenenados son muy fáciles de digerir. Estos malditos roedores se ayudan de ellos, sintiéndose legitimados para amordazar a la ciudadanía decente. Con ello aplican ‘políticas’ que abandonan a su suerte a los que no encuentran trabajo, a los que echan de sus casas, a los que no pueden estudiar, a los que no pueden acceder a la sanidad pública,… todo esto les suena, ¿verdad?.

Emitido el día 23 de enero, en el programa
"Hoy por hoy", en @SERpalencia