jueves, 13 de marzo de 2014

Retrospectiva


Aquella noche de febrero vivió una actividad onírica intensa. Generalmente no se acordaba de sus sueños. Cada mañana trataba de recordar lo soñado, pero no había forma. Alguna vez llegó a pensar que tenía un problema y que debería ir a un especialista para tratar aquella ‘supuesta’ disfunción.

Cuando esa madrugada le ametralló el despertador, todo fue diferente. Recordaba cada segundo soñado, los colores, los sonidos, los olores, los paisajes de la infancia,... Corriendo se dirigió al cuarto de baño, se empapó la cara con agua fría y mirándose al espejo pudo comprobar que su cara adormilada y mojada formaba parte de la realidad.

Una vez leyó que formaba parte de la generación ‘Nocilla’. Esa que se pasaba las horas muertas en la calle, dando patadas a un balón, jugando a las canicas, a la peonza, a pico, zorro, zaina, cazando lagartijas en la tapia de los franciscanos,... Aquella que iba los domingos a ‘Los Luises’ a ver pelis. Esa generación que organizaba expediciones en bici al ‘Monte el Chivo’ a recolectar los mágicos y sanadores ‘cristales de bruja’. También, vivió el paso de la dictadura a la democracia sin que nadie les explicará nada de lo que había ocurrido durante cuarenta años. ¡Quizás por puro paternalismo!

En plena transición, vio como sus padres votaban la constitución del 78 con la esperanza de que sus hijos vivieran en un país más libre, democrático y con derechos. El tiempo les demostró que fueron engañados.

La ‘Telefunken’ en blanco y negro les acompañó la noche del 23F viendo dibujos animados y escuchando a un tipo con bigotes y tricornio decir: "¡Quieto todo el mundo!". De repente, el país enmudeció. Después llegó el color y vieron como en el ‘Mundial 82’ el pobre sur de Europa se imponía con un 3-1 al norte neoliberal y poderoso.

Se atragantaron con aquel slogan que decía: ‘Por el cambio’ y aprendieron que era eso del merchandising en campaña electoral. También, les contaron que unos socialistas y obreros traerían la democracia y se lo creyeron.

En aquellos años alucinaban con ‘Un globo, dos globos, tres globos’, ‘La bola de cristal’, ‘Orzowei’ y ‘El hombre y la tierra’. Muchos sábados les dejaban ver la tele por la noche hasta que dos malditos rombos aparecían y les mandaban a la cama sin rechistar. Fueron creciendo con aquellas entrevistas de García Tola en ‘Si yo fuera presidente’ escuchando a los cantautores de ‘La Mandrágora’: Krahe, Alberto Pérez y Sabina.

Y así, fueron soportando una democracia de baja densidad que nunca levantó el vuelo y que fue hinchando varias burbujas que ahora les están explotando en la cara. Una democracia para principiantes que hoy está hecha jirones.

Llevo algún tiempo soñando que ‘mi’ generación, ahora conformista y resignada, coja carrerilla y afronte con valentía lo que tenemos delante. El futuro de nuestros hijos va a depender de todo lo que sus madres y padres hagamos a partir de ahora. Con un nudo en la garganta me atrevo a pronosticar, que nuestros hijos recogerán los pedazos de un sistema que se dirige al colapso y que sus padres no fuimos capaces de rearmar.

Emitido el día 13 de marzo, en el programa
"Hoy por hoy", en @SERpalencia