jueves, 7 de noviembre de 2013

Vaya tela


Nunca me han llamado la atención las banderas, principalmente porque estimulan un fervor patriótico que no va conmigo.

Una de las cosas que no entendí sobre el mal uso de la bandera sucedió en mi infancia. Era el año 1978, tenía ocho años. Por aquel entonces estudiaba la Educación General Básica en el Colegio Nacional ‘Francisco Franco’ de la capital, hoy Colegio Público ‘Sofía Tartilán’. En el patio de aquel colegio había un mástil, de él ondeaba una bandera que tenía un águila y una leyenda que decía: ‘Una, grande y libre’.

Resulta que de vez en cuando, la dichosa bandera desaparecía. Una banda de energúmenos y repetidores que entonces ‘estudiaban’ en el colegio y que procedían de un colegio privado de la ciudad se encargaban de hacerla desaparecer y se la llevaban a su casa. En aquellos momentos y con mis ocho años recién cumplidos, no llegaba a entender ese absurdo comportamiento. Años más tarde, encontré las repuestas.

Hablando hoy de la ‘bandera’ les diré, que el Ayuntamiento y el Ejército tienen previsto desarrollar mañana viernes un homenaje a la bandera, con el siguiente menú: un desfile militar, el izado de la bandera de España, un concierto de música militar y un recuerdo a los caídos; no sabemos sí a los del ‘Valle’ o a los 120.000 que siguen desaparecidos en cunetas. En este punto, es importante recordar a la audiencia que el PP nunca ha rechazado el franquismo y que este gesto se podría interpretar como una muestra de simpatía hacía el régimen dictatorial, que tuvimos que sufrir durante cuarenta años y que provocó una tragedia tan horrible como la Guerra Civil.

Los últimos acontecimientos que suceden en nuestro país hacen que la bandera de la derecha, esa azulita con la gaviota blanca, sea más impopular que popular. Da la sensación que este tipo de actos, como el que está programado para mañana por la tarde, sea utilizado por el PP para rehacerse y mostrarse a la ciudadanía como los únicos redentores.

Al PP le gusta mucho adueñarse de la palabra España. El PP usa y manosea este concepto en beneficio propio y ahí se queda. No hace nada más. Bueno sí, hace estallar a toda velocidad el Estado de Bienestar, llevándose por delante los derechos fundamentales: la sanidad, la educación, la protección social y destruyendo los principios de justicia social. Oigan, para ser un partido democrático, ¡qué sentimiento más perverso de ser patriota!.

Mucho se ha escrito sobre la apropiación que hace la derecha y la iglesia de los símbolos patrios y no voy a ser yo quien haga una tesis del asunto. Pero sí se hace necesario analizar por qué en las manifestaciones convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) o en aquellas apoyadas por la Conferencia Episcopal, siempre veamos ondeando banderas de España. ¿Qué objetivo tiene todo esto?, ¿por qué la derecha de este país tiene tanta obsesión con la exhibición de la bandera?,…

Dice el famoso refrán ‘divide y vencerás’. Esta es la estrategia del PP. Saben muy bien que sacar la bandera a pasear provoca malestares y enfrentamientos, que a estas alturas deberían estar desterrados. Pero, a pesar de esto, ellos siguen a lo suyo. Están convencidos que esta artimaña les beneficiará en las próximas elecciones generales. Por eso, los que se autodenominan valedores de ‘la patria’ nos van a plantar mañana, en la Plaza de España, una bandera de 6,64 metros por 4,43 metros, con un mástil de 14 metros para que no se nos olvide. ¡Vaya tela!.

Emitido el día 7 de noviembre de 2013, en el programa
"Hoy por hoy", en @SERpalencia