jueves, 16 de mayo de 2013

Aprendizaje ciudadano



La teoría del aprendizaje social nos explica que las personas aprenden nuevas conductas a través del refuerzo o castigo, o a través del aprendizaje que observamos de lo que sucede en nuestro entorno más cercano. Si las personas ven consecuencias deseables y positivas en la conducta observada, es más probable que la imiten, la tomen como modelo y la adopten.

Bandura, psicólogo y padre la teoría el aprendizaje social, identifica tres requisitos para que las personas aprendamos y modelemos nuestro comportamiento: el primero de ellos es la retención (recordar lo que observamos), el segundo; la reproducción (habilidad de reproducir la conducta) y el tercero; la motivación (tener una buena razón) para querer adoptar esa conducta.

Con todos estos elementos, hoy trataremos de buscar las conexiones de esta teoría, con los numerosos aprendizajes que nos ha dejado el movimiento 15-M y que ayer cumplía su segundo aniversario.

Hace dos años comenzaba la construcción de un movimiento ciudadano imparable. Un movimiento que demandaba, a través de asambleas, celebradas en calles y plazas de este país, una democracia participativa alejada del monopolio de los grandes partidos y de las corporaciones económicas y financieras. Un movimiento del cual aprendimos las condiciones que, según Bandura, deben darse en todo aprendizaje social.

Hoy recordamos y ponemos en valor lo que sucedió en la primavera de 2011. El 15-M facilitó el proceso de quitarnos la venda que teníamos puesta en los ojos desde hace muchos años. Si echamos la vista atrás nos daremos cuenta que este movimiento ha estimulado, en una parte importante de la ciudadanía, toda la indignación latente. Ha sido capaz de ilusionarnos de que el cambio es posible.

El 15-M incentivó la reproducción la conducta (el segundo elemento de la teoría). Como hecho más significativo, conviene recordar que fue el embrión de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Pero también, el motor que estimuló la creación de las diferentes mareas ciudadanas: la verde, la naranja, la blanca,…

Llegamos al tercer requisito: la motivación. Cada día que pasa, existen razones, más que suficientes, para adoptar la conducta aprendida y por lo tanto, seguir saliendo a las calles y a las plazas: los recortes en sanidad, educación y servicios sociales, el desempleo, los desahucios, la corrupción política, los rescates a los bancos,…

El 15-M nos ayuda a entender la realidad, desterrando el pensamiento único impuesto por los mercados. Da voz a la ciudadanía. Defiende que es posible, otra forma de hacer política.

Este movimiento ha sido y es contenedor de todo el malestar, de toda la indignación acumulada. Ha sido capaz de canalizar la protesta y el cabreo ciudadano, proponiendo soluciones reales a las necesidades de la sociedad. Ha formulado alternativas sostenibles a un sistema capitalista que atenta contra el medio ambiente y los derechos humanos.

Para terminar, les diré que me preocupa que a estas alturas de la película, todavía haya personas que no compartan estos postulados. Desde aquí les invito, a que hagan un serio ejercicio de reflexión y puedan identificar al fantasma que les ha puesto la venda en los ojos.

Emitido el día 16 de mayo de 2013, en el programa "Hoy por hoy",
en @SERpalencia