jueves, 29 de mayo de 2014

Golpe maestro


Todo estaba preparado pero nadie salió a festejarlo. No había nada que celebrar. Como en otras ocasiones, la masa no abarrotó las calles con sus banderas rojas y azules y sus alaridos de victoria. Las televisiones nos habían acostumbrados a vivir esos momentos exultantes y llenos de gozo, donde el aire se colmaba de besos y champán. Pero aquella noche no paso nada de eso. Génova y Ferraz enmudecieron y mirándose el ombligo trataron de identificar qué había pasado. Ellos que siempre arrasaban en las encuestas, se habían estrellado y ahora andaban recogiendo los pedazos para reconstruir el descalabro. En ese mismo instante, las banderas y los cánticos se convirtieron en esas preguntas que llevamos haciéndonos mucho tiempo la mayoría de los ciudadanos y que nadie nos responde.

Las pasadas elecciones europeas han sido un ensayo, un tanteo, un examen que puede ayudarnos a entrever que puede ocurrir el año que viene. Una parte importante de los ciudadanos comienzan a ver que el cambio es posible. De todas las maneras, estas elecciones nos han demostrado que sigue siendo complicado romper ese bipartidismo al que nos han amarrado desde el 78.

Está claro que los cambios no se producen de la noche a la mañana, pero el domingo se ha iniciado un proceso para romper las cadenas. Esos grilletes que nos tienen condenados al ‘todo para el pueblo, pero sin el pueblo’. La ciudadanía ha demostrado con su voto que está harta de mentiras, de programas electorales que no se cumplen, de corruptos, de privilegios, de la troika, de las políticas que solo recortan derechos ciudadanos, de salvar a los bancos y no a las personas, de echar a la gente de sus casas, de que haya seis millones de personas sin trabajo,…

El domingo por la noche nos hemos vuelto a ilusionar porque vemos que hay gente decente que puede tirar del carro. Gente que puede poner en marcha políticas que respondan a las verdaderas necesidades de la ciudadanía y no a las de los mercados. Gente que vive la realidad que no ven desde las ventanas opacas de Génova y Ferraz.

‘Podemos’, la formación política liderada por Pablo Iglesias, afronta un importante reto. Tienen un año por delante para poner en marcha sus propuestas políticas en Bruselas. También, deben demostrarnos que una vez aterrizados en el Parlamento Europeo son capaces de ponerse enfrente de la troika para denunciar todo el desaguisado que ha provocado la estafa de la crisis y exigir responsabilidades, paralizar las políticas de austeridad y aplacar la imposición de ese modelo socioeconómico que acelera el empobrecimiento de los países del sur de Europa.

El desafío al que se enfrentan ‘no es moco de pavo’. Sobre el papel, la literatura de su programa electoral es una alternativa sensata al irracional neoliberalismo. Unas propuestas para (re) construir la democracia. Confiemos que en esta ocasión ‘el papel no lo aguante todo’ y que todo esto que estamos viviendo no sea una niebla de verano.

Emitido el día 29 de mayo, en el programa
"Hoy por hoy", en @SERpalencia

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